BREVE HISTORIA DE ZARAGOZA
La ciudad de Zaragoza tiene sus orígenes como Salduie o Salduba,
poblado ibérico a orillas del río Ebro.
Su configuración actual parte de la fundación romana de
Caesar Augusta en el año 24 a. C. El trazado del casco antiguo
se conformó en el rectángulo que comprende el "Coso",
el Ebro y la actual avenida. de Cesar Augusto.
Los
Banu Qasi convirtieron durante el siglo VIII d. C. la ciudad en la capital
de su reino Taifa. Bajo el nombre de Medina Albaida Sarakosta, hicieron
de la antigua ciudad romana, uno de los principales centros de la cultura
mundial en su época. Excepcional testigo de esta época es
la fortaleza-palacio de la Aljafería, hoy magníficamente
restaurada.
En
1118 Alfonso I el Batallador reconquistó para el cristianismo la
ciudad, para convertirla en la capital del Reino de Aragón.
Durante el reinado de Fernando de Antequera, "el Católico",
la ciudad experimentó un importante avance, fundándose la
universidad y construyendo la Lonja, admirable ejercicio arquitectónico
que todavía puede admirarse en todo su esplendor. Se amplió
la ciudad con los arrabales de San Pablo y las Tenerías, barriadas
pobladas por labradores, pescadores y curtidores.
La población de Zaragoza creció moderadamente hasta
mediados del siglo XVII, con una población urbana de 24.000 personas.
Los efectos devastadores de la peste de 1652 redujeron la población
en más de 6.000 personas. Las pérdidas de población
moriscas, tras el decreto de expulsión de Felipe III en 1610, fueron
compensadas por la fuerte inmigración de las regiones ultrapirenáicas
de Bearne y Bigorry.
El casco urbano de Zaragoza en el siglo XVII estaba formadopor dos zonas
diferenciadas. La zona más céntrica era la correspondiente
a la antigua ciudad romana, delimitada por el Coso, el Ebro y los restos
aún importantes, de la muralla de piedra romana, reutilizada en
la Edad Media.
El siglo XVIII marcó un punto de inflexión en su crecimiento
al perder Aragón sus fueros por los decretos de Nueva Planta.
Esencial
relevancia para la ciudad tuvo el asedio de las tropas de Napoleón
durante la guerra de la Independencia, (1808-1814). Zaragoza resistió
unos sitios terribles, a costa del sacrificio heroico de gran parte de
su población.
A finales del siglo XIX y todo el siglo XX, la industrialización
emergente, convirtió a la ciudad en el foco de atracción
de la inmigración rural, alcanzando en estos momentos una población
urbana de aproximadamente 600.000 habitantes.
La
plaza de Las Catedrales conforma un espacio único, al reunir en
ella edificios tan significativos como la basílica de Ntra. Sra.
del Pilar, centro de especial significado para la fe católica,
ya que se cree que en este lugar se apareció la Virgen al apóstol
Santiago; la catedral de San Salvador, la más antigua de España,
de extraordinaria construcción y gran relevancia política,
pues ejerció de mudo testigo del juramento de acatamiento a los
Fueros de numerosos reyes; la Lonja de los mercaderes y el consistorio
municipal.
Al
anterior templo del Pilar, no el barroco actual, se accedía desde
el Coso por un laberinto de calles y callejuelas, pues la actual calle
Alfonso I no se abrió hasta 1870. La plaza delante del templo,
era más reducida que la actual y presentaba un desnivel, que no
se eliminaría hasta mediados del siglo XVIII, en que se rebajó
para dejarla a ras del templo.
Sobre
las bodegas de un histórico palacio del siglo XV, residencia del
Marqués de Ayerbe, consejero real de Fernando el Católico,
se asentó el actual edificio que data de 1.866, réplica
arquitectónica de un conocido edificio parisino.Estas bodegas que
sirvieron como perfecta cimentación en el siglo XIX, se utilizaron
a finales del XVI como carcel del pueblo siendo mudo testigo de las últimas
horas de un preso excepcional, D. Juan de Lanuza.
Como Justicia de Aragón representaba a la primera institución
en el mundo, creada para defender al Pueblo ante el Estado. La defensa
de los Fueros del Reino de Aragón frente al poder absolutista de
Felipe II, le costaron la libertad y la vida. Este acontecimiento de singular
relevancia histórica, supuso la derogación de los Fueros
y privilegios del Reino de Aragón.
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